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octubre 2001
Nº 94

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El mapa roto de Europa: Oriente y Occidente

G. Abbiezi, D. Ajdacic, M. Dés, L. Garaczi, N. Janigro, M. Jaroska,
M. Kravos, G. Pasov, U. Rothfus, A. Wachtel
Traducido por Luisa Fernanda Garrido Ramos y Tihomir Pistelek

¿También en la literatura existen ciudadanos de primera y de segunda? ¿Hay todavía un telón de acero que separa dos europas culturales? Varios intelectuales trazan la cartografía literaria del continente, examinan su historia y aventuran su futuro, a partir de una encuesta efectuada por el periódico serbio Danas. Reproducimos dos de las tres preguntas.

1.- pregunta

En los últimos años se dice que en Europa se escriben dos clases de literatura: la de Europa oriental (incluida Europa central) y la de Europa occidental. También se afirma que la literatura que se escribe fuera de las fronteras de la UE todavía se apoya con fuerza en la tradición de la literatura de entreguerras y centroeuropea, y que, como literatura que se escribía en Europa hace cincuenta años, tiende a intensas investigaciones históricas e ideológicas que, de golpe, no se aceptan en Occidente. ¿Están de acuerdo con esta afirmación? Y si la respuesta es negativa, ¿cuál es su opinión sobre la situación real de la literatura europea actual?

2.- pregunta

¿Cree que el ingreso de nuevos miembros en la UE podría cambiar seriamente la acogida de la literatura en la UE ampliada?; es decir, ¿piensa que el ingreso de los antiguos países socialistas en la próxima década conducirá hasta una redefinición de la estética europea común, si es que en su opinión existe dicha estética?

 

OCCIDENTE

Andrew Wachtel

(Jefe de la sección de Lenguas y Literaturas Eslavas, director del Consorcio de Estudios de Europa Meridional y Oriental de la Northwestern University de Evanston)

 

1.-Creo que es difícil aceptar una opinión que define rigurosamente una frontera entre la literatura de Europa oriental y la de Europa occidental. Si se considera individualmente, podría ser cierto desde una perspectiva americana, porque esta literatura está muy alejada de cualquier literatura europea, pero no desde una perspectiva europea, donde las literaturas no están tan distanciadas unas de otras. En realidad, me parece que las principales tendencias, digamos en la literatura rusa o serbia son, más o menos, iguales a las de la francesa. Por supuesto, cada país tiene su tono y su encanto especial. Por eso la ficción británica y la francesa dependen tanto de las influencias procedentes de los escritores francófonos y de la diáspora postcolonial, mientras que estas tendencias son totalmente desconocidas en la prosa austriaca y alemana. Teniendo en cuenta lo que es la herencia de la época, no es raro que la literatura de Europa central y oriental se incline más hacia el periodo de entreguerras en el que por primera vez se sintieron parte real de Europa. Cuando hoy en día desean fijar su posición artística, es natural que se vuelvan hacia escritores como Capek, Krleza o Gombrowicz, que fueron parte de las principales tendencias de su época.

 

2.-No, no se producirá ningún cambio. A pesar de que los países de Europa central y oriental no están verdaderamente integrados política y económicamente con el resto de Europa, su orientación cultural es europea sin ninguna duda. Lo que es seguro es que todas las culturas pequeñas tendrán que luchar contra la americanización creciente, así como contra la necesidad de que sus obras se traduzcan al inglés. En este sentido, los eslovenos están en la misma posición que los alemanes, porque la demanda de obras de ambas culturas en el espacio angloamericano es igualmente escasa. Sin embargo, tanto las obras alemanas como las eslovenas se traducen al inglés, porque es la única lengua que todos pueden leer, y porque de otro modo y a largo plazo, las posibilidades de sobrevivir culturalmente incluso en el contexto europeo son mínimas.

 

Giampaolo Abbiezi

(Director del premio literario Librex Montale en Milán)

 

1.-La Europa del bloque soviético y la occidental, en torno a los años cuarenta, estaban separadas y lógicamente también en sentido literario se establecieron diferencias. En los libros de escritores y poetas de Europa central y oriental que yo he leído se siente cierto vínculo con la tradición de la tierra natal, como si desearan alejarse de una cultura única europea. La idea del abandono de los marcos teóricos de la novela europea y la separación de sus características románticas siempre ha representado para mí una de las cuestiones más importantes y creo que la crítica literaria moderna debería darle una respuesta.

 

2.-En la era de la globalización, me parece que ya no puede hablarse de una estética europea. Podemos decir que los países miembros de la Unión respetan más la definición "la diversidad en la unión". Esto no significa conservar la tradición literaria de un país aceptando la unidad del Estado europeo. Los países que todavía no son parte de la Unión Europea se hallan en la encrucijada: conservar la estética tradicional propia, aceptando la integración en Europa en el plano económico. Creo que para ellos representa una gran angustia. Citando a Milan Kundera, me parece que esto se siente claramente en el último capítulo de El arte de la novela. Sólo los europeos que no viven en el viejo continente (como algunos intelectuales judíos, a los que les resulta totalmente extraña cualquier pasión nacionalista) anhelan una Europa que no sólo esté unida política sino también culturalmente. Si esto pudiera conseguirse, entonces podría hablarse de una estética. Europa, al principio, me refiero a siglos pasados, pudo haber estado unida en el plano político. Luego se ha producido una hipotética unidad cultural. Ahora se habla de un mercado único. Sin embargo, hay que ver cuándo empezará realmente a funcionar.

 

Nikol Janigro

(Crítico literario de Milán)

 

1.-Desde el otro lado del Muro, durante décadas llegaron libros, ante todo relacionados con la situación política de los países del Este. Desde el punto de vista literario, hasta 1989, Europa estaba, quizá, más unida: "ellos" pedían un contacto, la publicación de sus libros en Occidente; "nosotros" éramos curiosos. Aunque los escritores no soportaban que sólo los leyeran como intelectuales comprometidos del "Este", creo que podemos decir que la literatura polaca, checa, alemana (oriental) vivió entonces un periodo excepcional tanto en sentido cualitativo como cuantitativo. Las trágicas perversiones históricas en países que, a través del nazismo y de la guerra llegaron al comunismo, han influido en el surgimiento de páginas extraordinarias y al mismo tiempo fáciles de leer. Si comparara esa época con el momento actual, lo primero que me viene a la mente es el caso de la literatura israelí. Ahora, la situación en Europa, sin embargo, se ha normalizado: los autores rusos, polacos y otros se igualan al resto. Por otro lado, quizá ese gusto, un poco démodé, por una Europa que ya no existe, explica el éxito de algunos libros en Italia, véase el caso del escritor húngaro Sandor Marai.

 

2.-No creo que se pueda hablar de una estética europea. Al contrario. Creo que es mejor que, no los países, sino los individuos, tengan su propia estética. En cualquier caso, si hay que hablar de algo que sirva para todos, entonces Europa debería reflexionar sobre una ética común.

 

Uli Rothfus

(Concejal de Cultura de Claw, Alemania)

 

1.-La literatura en toda Europa ­tanto occidental como oriental­ durante los últimos diez años ha cambiado mucho. Por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial, estamos en situación de informar sobre la literatura y tradición de la Europa oriental sin necesidad de hacerlo a partir de informaciones selectivas. También por primera vez podemos extraer un beneficio de una relación tan directa. Es probable que existan diferencias entre la literatura de Europa oriental y la de Europa occidental, pero eso sólo puede aumentar el interés del lector debido a las diversas impresiones que suscitan esas diferencias.

 

2.-Para los escritores e intelectuales de Europa occidental es difícil hablar de una estética europea, ya que ellos, en general, no saben lo que significa. Hoy día, las

preocupaciones y debates estéticos en Alemania, Francia o Italia son completamente distintos, así que en mi opinión, aceptar nuevos miembros en la UE no va a cambiar nada. Además, los nuevos miembros de la UE pertenecen a la Europa espiritual y a los estándares culturales europeos con los mismos valores y principios.

 

ORIENTE

Mihály Dés

(Ensayista húngaro, director de la revista Lateral de Barcelona)

1.-Afirmar que entre las literaturas del Este y Oeste de Europa existe una diferencia metodológica es como decir que al indomable alma del escritor del Este le asiente más trabajar por la noche, mientras que al espíritu burgués de los occidentales le es más idóneo crear en horarios de oficina. Escribir ficción a base de previa investigación no es exclusividad de Europa oriental ni es una característica del período de entreguerras ­¿qué decir, entonces, de los naturalistas?­, pero sobre todo no se trata de una virtud literaria, sino científica, que a veces ha dado resultado en la literatura. La auténtica novedad en las letras europeas es que, en el sentido estricto, han dejado de serlas, ya que a su órbita pertenecen también el indio-antillano Naipaul y el nigeriano Ben Okri, la israelí Yehudit Katzir y la argelina Assia Djabar, el peruano Vargas Llosa y el chino Xingjian. Parece que la europea vuelve a ser literatura universal. Más o menos como lo fue siempre.

 

2.-Un favorable marco político-económico puede potenciar la presencia de artistas en congresos internacionales, pero poco puede hacer para que sus obras sean

realmente apreciadas por el público extranjero. Ni la Unión Europea ni la OTAN son capaces de alterar la existencia de culturas y lenguas dominantes. Las comunitarias literaturas catalanas u holandesas tienen mejor difusión que las serbias o lituanas pero sus posibilidades de éxito en Alemania o Francia son igualmente muy modestas. Por otra parte, no sólo las literaturas del Este quedan fuera del main stream. Hay que ver si los que reclaman la atención de Occidente se interesan con la misma intensidad por otras culturas minoritarias o periféricas. Hoy por hoy existen muchos aspirantes a tener un modesto lugar en la conciencia literaria de Occidente. Y la manera más probable para ver realizada esa pretensión es tener obras maestras que enseñar. Más o menos como siempre.

 

Dejan Ajdacic

(Redactor jefe de la Biblioteca Electrónica Rastko de Belgrado)

 

1.-Al liberarse de las presiones ideológicas, en las literaturas de Europa central y oriental se ha producido una división insólita; por un lado, tanto los escritores como los lectores están ávidos de géneros literarios que estaban prohibidos (ciencia-ficción, novela erótica e histórica, literatura amarilla), mientras que por otro lado, los elitistas, el regreso a la tradición se apoyan en la ilusión de la prolongación de los principios anteriores al comunismo. Además, se han resucitado las ideas de Europa central, de Eurasia, la literatura examina el pasado y presiente el futuro, pero el arte así considerado sufre rápidas transformaciones condicionadas a las nuevas uniones y desuniones políticas.

 

2.-Es irreal esperar que la élite de Europa occidental, y menos aún sus lectores, busque las obras del patrimonio literario reciente de la antigua Europa oriental. Las valiosas obras de los disidentes, eslavos o no, y de los escritores de la época socialista ya están incluidas en el círculo de los valores clásicos, traducidas a lenguas occidentales y estudiadas en los círculos académicos. Por eso no creo que se llegue a una redefinición de los valores literarios en el proceso de la unificación europea. Es probable que las tendencias a establecer nuevas fronteras configuren las comunidades literario-culturales más significativamente que la desaparición de los viejos confines.

 

László Garaczi

(Poeta de Budapest)

 

1.-Es posible que la literatura de Europa del Este, o algunas de sus corrientes, esté más vinculada a la tradición. Creo que esta literatura tiene un carácter explícito, subversivo, alterativo, autorreflexivo, utópico, políticamente incorrecto y, quizá, precisamente por eso se diferencia de la literatura occidental. Debido a las características de la encuesta, cito sólo un ejemplo para simplificar: Este: Kafka, Occidente: Mann. Naturalmente, hay innumerables contraejemplos, (Joyce es uno de ellos), pero en una gran parte de Occidente (en América, sobre todo), la literatura del tipo kafkiano se sigue considerando literatura experimental, en algunos casos se reconoce su exotismo, su sabor acre; sin embargo, no puede influir en la formación de las principales tendencias.

 

2.-Me llevaría una sorpresa si la integración en Europa produjera una conmoción en la literatura occidental. Occidente ya ha tomado de la producción de Europa oriental lo que le resultaba importante y vital, y no creo que la liberalización del mercado vaya a producir cambios significativos en ello. Tal y como yo veo las cosas, el problema real es que las naciones pequeñas, ante la falta de recursos, se comunican entre sí a través de Occidente. Por ejemplo, para un lector húngaro es más accesible la literatura eslovena que ha tenido éxito en Occidente. Considero que eso es una extravagancia.

 

Georgia Pasov

(Escritor de Sofia)

 

1.-No diría que esa división es correcta. Hay libros de ficción occidentales basados en investigaciones serias y visiones históricas. La literatura con características locales está más presente en eeuu.

 

2.-"La estética europea" es una idea tan vasta que no tiene ningún significado para mí. Para ser realista: creo que los escritores de más talento del Este de Europa quizá encuentren lectores en los países de Europa occidental. Creo que sus preocupaciones estéticas no serán aquí un elemento de decisión.

 

Marko Kravos

(Presidente del PEN Club de Eslovenia)

 

1.-¿Quién lo dice? ¿Quién lo afirma? ¿La ensalada propagandística de los medios o algún sabihondo de salón? Pero, a partir de un conocimiento real de la situación en la liga euroatlántica o eurocaucásica, ¿quién puede hoy determinar qué es atraso y qué innovación? En la clave ecológica que también sirve para la literatura, las manzanas con gusano pequeñas y silvestres de las literaturas nacionales, o mejor dicho, regionales, hoy día son más in que las frutas infladas e hiperestetizadas que han crecido con la ayuda de la manipulación genética.

 

2.-La integración política y espiritual es un proceso vital y positivo en Europa. No es una intervención quirúrgica que podría cambiar algo de la noche a la mañana, hacer una incisión en la atmósfera cultural y de nuevo convertirse en una incubadora planetaria interesante. La renovación europea hace ya cincuenta años que está en marcha, pero a duras penas se reconoce en alguna parte. Aún nos quedan cien años, como mínimo. Y luego respiraremos a pleno pulmón. ¿Una estética europea común? ¡Dios no lo quiera! ¿Acaso no ha habido ya bastantes desdichas totalitarias? Como poeta y como esloveno, amo demasiado mi lengua exclusiva, mi escritura íntima y mi eros desenfrenado. ¡A pesar de la sociedad informativa!

 

Markus Jaroska

(Redactor jefe de la revista literaria "Lichtungen" de Graz)

 

1.-La tradición centroeuropea en la literatura seguramente ha influido significativamente en la literatura de la Europa oriental, y viceversa. Las causas hay que buscarlas en una larga historia común en el marco de la monarquía austrohúngara. La característica fundamental de esta parte de Europa es la continuidad. La ilustración y el racionalismo han penetrado lentamente en el pensamiento y en la forma de vida humana. Se trata de un vasto espacio europeo que se caracteriza por su diversidad y por su multitud de historias y lenguas diferentes. Esta riqueza multicultural se ha reflejado en la creación literaria del norte de Italia, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Galitzia, Serbia y Bosnia. Es un hecho que los principales autores de esa parte de Europa se han dedicado a la investigación de su propia historia. Por el contrario, en Europa occidental, la Revolución Francesa representa una característica fundamental: la discontinuidad. Aquí, el modernismo, mediante la aplicación de la fuerza, de la noche a la mañana, por decirlo así, estableció nuevas formas de vida. Además, no es fácil explicar con cuánta fuerza el colonialismo se ha reflejado en la literatura de los países de Europa occidental. Parece que es casi imposible hablar del estado de la "literatura europea", porque de este modo se llegaría a generalizaciones inadmisibles.

 

2.-La diversidad nacional y cultural del continente europeo, aquí, se entiende de forma positiva como una fuerza de Europa. En la economía, la unificación es imperiosa por la inevitable globalización, pero no en la cultura. La incorporación de la literatura de los países miembros del antiguo bloque de Europa oriental podría tener una gran importancia para la literatura occidental, porque de este modo se transmiten singulares experiencias humanas de supervivencia bajo las dictaduras. Mientras que en Occidente, en las últimas décadas, el proceso postmodernista de individualización exagerada y separación, ha dado como resultado nuevas formas de enajenación y soledad, en los estados totalitarios, en la vida de los individuos, dominaba el fenómeno del miedo. Esta supervivencia a menudo fue sólo posible gracias a las relaciones interhumanas, ante todo en el círculo familiar, en las comunidades religiosas, y en las distintas formas de "emigración interior". Sin embargo, la gran cuestión es si estas experiencias de Europa central y oriental encontrarán un acceso a la "literatura europea" y serán la base de una nueva "estética europea". Por eso creo que no tiene sentido hablar de una "estética general europea".