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diciembre 2002
Nº 96

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Todo por una pequeña aceituna
Uri Avnery

Por qué el gobierno de Sharon-Eliezer-Peres ha caído estrepitosamente? Por una pequeña aceituna. Todo empezó como un cuento de niños: érase una vez una pequeña aceituna en un pueblo palestino. Creció y maduró en una rama de un viejo árbol en un bosquecillo en la colina de una montaña.
­¡Cógeme! ¡Quiero darte mi aceite! ­rogaba la pequeña aceituna.
Pero la aceituna maduraba y maduraba y los recolectores no llegaban. No po-dían llegar hasta ella porque los colonos habían instalado dos casas móviles en la colina convirtiendo toda el área en una zona de seguridad de este reducto. Cuando los dueños del bosquecillo se acercaron, los colonos los maldijeron, los golpearon y empezaron a disparar. Esto sucedió en cientos de lugares por toda Cisjordania.

Los lugareños llamaron al ejército israelí, que actualmente controla todos los territorios palestinos. Pero el ejército no vino a defenderlos. Muchos oficiales del ejército son, a su vez, colonos. El ejército considera que su labor es la de defender a los colonos y no le gusta la idea de enfrentarse a ellos. Cuando el ejército intervino fue para apartar a los lugareños de sus bosques y acercarlos a los reductos.
Dada la situación, los lugareños llamaron a las organizaciones de paz israelíes. Las encontraron bien dispuestas.
El campo de paz israelí consta de dos secciones. Una de ellas, muy vinculada al movimiento Paz Ahora, está ligada al Partido Laborista, que era uno de los pilares del gobierno. El jefe de partido tenía el cargo de ministro de Defensa y, por tanto, era responsable de todas las crueldades que se cometían en los territorios palestinos.
La otra sección consta de varios grupos radicales, cada uno de ellos activo en su sector particular. Gush Shalom es un centro político e ideológico. Taayush, un grupo árabe-israelí, ayuda a la población palestina sitiada. B'Tselem recoge y publica información al igual que el Centro de Información Alternativa. Médicos para derechos humanos desempeña una tarea muy útil en el campo médico, mientras que la Coalición de Mujeres por la Paz y Bat Shalom combinan las actividades de derechos humanos con la agenda feminista. El Comité contra la Destrucción de Viviendas se encarga de reconstruir las casas derruidas por el ejército y Rabinos por los Derechos Humanos actúa en nombre de la (desgraciadamente minúscula) comunidad religiosa que no agita la bandera nacionalista fanática. Machsom Watch informa e intenta prevenir los malos tratos en los controles. Yesh Gvul ayuda a los soldados que se niegan a prestar servicio en los territorios ocupados. New Profile está activo en la misma zona. La lista es larga. Los activistas de diferentes grupos colaboran a menudo entre ellos y muchos pertenecen a más de un grupo.

Los activistas de estas organizaciones se ofrecieron a ayudar a los lugareños. Salieron a coger aceitunas y a defender a los lugareños, haciendo de escudohumano. A ellos se sumaron activistas pacifistas europeos que se presentan por turnos para ayudar a la población palestina ocupada. En pocos días había un montón de activistas israelíes e internacionales en los bosques, y los sábados había cientos. Distribuidos en grupos por diferentes pueblos, ascendieron por las montañas y fueron atacados por los colonos. En un sinfín de incidentes los colonos empezaron a disparar al aire y al suelo en dirección a los recolectores de aceitunas.

Durante largas semanas, el público no supo nada de estos incidentes. Hay una conspiración de silencio en los medios de comunicación en cuanto a la existencia de un campo de paz radical. Paz Ahora de alguna manera está considerada como parte del consenso nacional y, por tanto, existe (escasa) información sobre sus acciones. Sobre las acciones de las fuerzas vivas más enérgicas y progresistas ("la izquierda profunda" en boca del anterior primer ministro Ehud Barak, a la cual detesta) no se dio información alguna, a no ser que corriera la sangre.
Pero poco a poco, empezó a infiltrarse información en los medios de comunicación acerca de la Guerra de las Aceitunas: los colonos que echan a los palestinos y los privan de las aceitunas que habían recogido; los colonos que cogían ellos mismos las aceitunas en los bosques después de haber expulsado a los propietarios; los colonos que incendiaban los bosques; el antiguo rabino que anunció que a los judíos se les justificaba por coger los frutos por los que los lugareños árabes habían trabajado tanto y tan duro, porque Dios ha dado el fruto de la tierra a los judíos.

La conspiración de silencio finalmente la rompió un grupo de escritores famosos que organizó una recolecta de aceitunas simbólica. Los medios, que habían ignorado el esfuerzo y el trabajo de cientos de activistas anónimos, se mostraron encantados de poder contar con la presencia de figuras como Amos Oz, A.B. Yehoshua, David Grossman y Me'ir Shalev. La recolecta de la aceituna se convirtió en parte del consenso.
Los colonos nunca han sido muy queridos por el pueblo. La rabia creció cuando se supo que a los pobres de Israel se les privaba de grandes cantidades de dinero que en su lugar se destinaban a los asentamientos. Entre los soldados, que a menudo eran atacados por los colonos, se respiraba una mezcla de rabia y ansiedad, mientras arriesgaban sus vidas para proteger unos asentamientos remotos y medio vacíos. Las historias sobre el cruel hostigamiento de indefensos recolectores de aceitunas eran más que excesivas, pues sólo evocaban odio y repulsión, incluso entre la Silenciosa Mayoría.
Este hecho produjo indirectamente cierto impacto en Binyamin Ben-Eliezer, que se dio cuenta del cambio de actitud del público y pensó que debía abandonar el gobierno en interés personal y de su partido. Buscaba febrilmente una excusa. Los sondeos de opinión pública apuntaban a que los colonos eran ahora el grupo menos apreciado del país. En consecuencia, decidió disolver el gobierno. Inesperadamente, propuso al gobierno retirar los fondos destinados a los asentamientos y dirigirlos a pensionistas.

Esto fue sólo un pretexto, pero demuestra que gran parte del público está harto de los asentamientos. Finalmente los asentamientos se han convertido en el eje central de controversia. Mientras Ariel Sharon trata de establecer un gobierno basado en los colonos y sus aliados de la extrema derecha, el Partido Laborista, ahora en la oposición, se verá obligado a presentar un programa de anti-asentamientos. De esta manera, el lema de una pequeña y marginal minoría se está convirtiendo en el programa de un inmenso campo.
Este es un ejemplo de cómo funciona la doctrina de la pequeña rueda que nosotros mismos formulamos hace varias
décadas: una pequeña rueda con una gran fuerza independiente se convierte en una rueda más grande, que a su vez se convierte en una rueda todavía más grande, y así sucesivamente, hasta que la gran maquinaria se pone en funcionamiento. Así es como un pequeño grupo político, con un programa independiente y resuelto, puede llevar a cabo procesos políticos decisivos en el momento adecuado.
Todavía nos queda mucho por recorrer. El peligro del fascismo todavía se cierne sobre este país. No obstante, ahora se ha demostrado que es posible mover las cosas en dirección contraria.
Tal vez la pequeña aceituna de la colina tiene más poder que una bomba de una tonelada.