nº 124
ABRIL 2005
 
 
Debates
 

Cuatro Poemas de A Cuatro poemas de
MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA


FASCINADO POR imágenes de destrucción y belleza
industrializadas
pienso en mis padres, en sus vidas simples,
y con esta mentira encuentro el ritmo
que conduce mis preguntas al más imperturbable
silencio.

Tener amigos, perderlos,
en una fiesta de año nuevo
emborracharse hablando del pasado,
los hijos (que aún no llegan)
los padres (que ya no están)
y saber, aunque sólo para uno mismo,
que nada puede ser mejor en este instante.

Las luces que desde una alta ventana
se encienden y apagan como el parpadeo de
un Dios coqueto
demuestran, que aunque seas siempre un inconforme,
quizá no hayas perdido del todo
ese don que dejó en ti el amor.


LO QUE ENTIENDE Y NO ENTIENDE MI AMIGA OBSERVANDO
UN ALFA ROMEO

No encontraba nada detrás de esas formas
y me lo había dicho.

Pude recordar: las líneas, las texturas
son el alma de las cosas, si existe algo
estará en el objeto.

Sonrió. Lentamente se puso a mi costado
y hablamos de motores.


AQUEL DIOS CUYO NOMBRE ES LEJANÍA

Un jubilado convence gritando:
“Tendremos que tomar medidas”

El botellón en la mano y oscuras chupas de cuero:
Intentan olvidar un barrio de protección social,
El paisaje naranja, los edificios repetidos, nuevas
áreas verdes
dispuestas al compás de inmensas autopistas,
quien sabe cual conduciendo hacia el dolor.

La noche en que llegaron buscabas sólo
aventuras de cine, la periferia del centro,
un lugar para tu viejo automóvil en el cruce
entre la calle del Barco y la del Desengaño.

Mira al cabrón,
cómo está dándole: pinta la sangre tío,
qué roja la tiene, mola
mucho más que en la pantalla.

No hay razas ni gente bella, solo rencor
Al saberse utilizados. Muchachos de casacas negras,
Tatuajes, pendientes en las fosas nasales,
Audífonos en las orejas, heridas
en el corazón.


ESCENA DE MISTICISMO MUNDANO

Yo podría decirte que mi nombre es Jueves
si es que tú, por ese día, nacieras en mí.
No logro dejar de hablar de tus modales
ocultando el sol,
me persigue el resplandor de lo negado,
espléndido resplandor,
debes tener perfil de nube
para estar tan serena en las alturas.

Y, ¿serás una virgen?, o simplemente
aquella maldición de la belleza en un barrio
de hambre.
Este es un tono demasiado intimista
para los muertos que se apilan mientras tú
compras el pan.

El deseo es un gato que rueda escaleras
y ni siquiera muestra una garra para evitar
que lo pateen,
no cruces la pista, no entres en tu casa,
después de una visión como la tuya
por la mañana,
quién responderá si es que no logro resignarme.

 
Martín Rodríguez-Gaona (Lima, 1969). Poeta y traductor. Ha publicado los libros Efectos Personales (1993) y Pista de baile (1997) y la traducción del libro Pirografía, de John Ashbery (Visor, 2003). Su poemario Parque Infantil aparecerá próximamente en la editorial Pre-textos.
     
   
 
visitas