nº 130
octubre 2005
 
 
Debates
 

Narrativa hispánica

TIERRA DE NADIE
David Barba (coord.)
Martínez Roca

Barcelona, 2005
229 págs., 17€

Hay historias que se ocupan de los arrabales, de la tierna épica de las chapas y los bocadillos envueltos con papel de plata, el barrio, los muebles tirados, las pensiones y las putas de las esquinas. Es el caso del libro que nos ocupa, focalizado en la ciudad de Barcelona. Con claras influencias de Marsé y Montalbán, pero sobre todo de F. Casavella que, con su Raval y su Watusi, desenterró una realidad que parecía haber desaparecido con la transición.
La antología de la periferia que aquí nos ocupa es una colección de relatos de ocho autores. La mayoría de una nueva generación, charnegos que llegaron a la cultura universitaria barcelonesa desde la lejanía del pueblo. El magnífico prólogo de David Barba sitúa la transición como un punto de inflexión que no ha sido tratado, como un entierro de la memoria en donde el silencio hizo olvidar la tragedia sustituyéndola por la imbecilidad. Un punto que, exactamente, coincide con la infancia de estos autores.
En esta cultura imbécil que hoy nos empapa, los charnegos universitarios de la generación de los setenta recuperan las historias lisérgicas de su infancia para así poder iluminar las nuevas. Con esta premisa, encontramos un prólogo y ocho relatos, algunos de ellos como los de Álvaro Colomer, Marcos Ordóñez o Javier Pérez Andujar, magníficos. Mención aparte merece el excelente relato de Guillem Martínez, “La Gran Victoria”, extracto de una novela inédita, en el que se nos muestran las batallas entre los vampiros charnegos y los vampiros culés. A base de sencillez, rapidez y directos emocionales, el autor consigue un mundo cerrado y retorcido poblado por personajes como el Hombre Musaraña y La Gran Colleja.
Mundos, los de este libro, en donde el BarÁa y la rumba parecen entrelazarse en la supervivencia, y el éxito pasa por lograr acostarse con una catalana de buena familia. En definitiva, un libro interesantísimo que, pese a algunas presunciones, trata de visitar un pasado reciente para comprender el presente. Un presente sin duda más cruel y menos épico que aquellas batallas con bolas de papel de plata y vampiros sin colmillos.
JOAQUÍN FORTANET

FLOR DE ACACIA
Leah Bonnín
Obelisco
Barcelona, 2005
300 págs., 13 €

Flor de acacia es la historia de Mvuyú y de su periplo hacia la supervivencia. Trata de una partida pero sobre todo del regreso como meta para, ya aprehendido el verbo, trasladar la memoria de su pueblo al papel y evitar el olvido.
Leah Bonnín usa los recursos de los libros de viajes para contar las leyendas de una cultura africana, con una prosa que se mueve entre la poesía y la narración periodística. Flor de acacia es su primera novela, pero en 1998 la editorial Anthropos ya le publicó, bajo el nombre de Karmen Ochando, un ensayo literario titulado La memoria en el espejo.
La obra es el relato en primera persona de Mvuyú, hijo de Kambí, también conocida como “la que llega por casualidad”, y ese azar será fundamental en sus vidas, ya que nada de lo que les ocurra será producto de un plan. Los personajes se sienten a menudo como “árbol sin raíz” a pesar de estar muy unidos a la tierra y a la acacia de flores amarillas, símbolo de sus orígenes, de la aldea y de la naturaleza a la que pertenecen. Poco después de nacer su alma gemela muere. Debido a esa desgracia él siempre la llevará en su interior, demostrando, con una bella metáfora, que el ser humano tiene dos identidades indisolubles: la masculina y la femenina. Es esa convivencia la que amplía el conocimiento real de las cosas que nos rodean así como las palabras, a veces, “emprenden un viaje hacia el interior de sí mismas, como en busca de su gemela, para ensanchar el horizonte de sus sentidos”.
Motivado por las enseñanzas de su abuelo Kenuna, el protagonista sabe que si aprende a dominar el arte de trasplantar las palabras al papel, en sus manos reposará también el futuro de su gente. De ese modo empieza su aventura en Cuba, país al que llega para estudiar Filología y en el que permanecerá hasta que se le haga necesario el regreso. Una vuelta que es otra escapada, esta vez obligada, en busca de algo que los saque de la miseria material.
La única salida que encuentra es la de acabar en las profundidades de una patera intentando alcanzar las costas españolas. Su voz nos habla de una odisea de marginalidad y silencio. Si resiste la travesía, en el mejor de los casos, conseguirá ser un africano más en un país de blancos, mano de obra barata y otra víctima de la xenofobia y el racismo. La historia en sí no puede dejarnos indiferentes.
EVA ARROYO

LA FALTA
Paula Izquierdo
Alianza
Barcelona, 2005
224 págs.,13 €

Mucho recuerda La falta, la última novela de la autora madrileña Paula Izquierdo con la que ha quedado finalista del VI Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones, mucho recuerda decía, a la novela del autor asturiano Fulgencio Arg¸elles, Recuerdos de algún vivir, a su vez, Premio Asturias de Novela. La estructura, la configuración de la obra, la voz en off de la verdadera protagonista. Si entonces era la madre quien narraba en primera persona los hechos, en esta ocasión es la hermana de Pablo, que así se llama el actor secundario de La falta. En esta novela eminentemente psicológica, Pablo percibe la relación con su hermana Sara como un fracaso personal y profesional (es psiquiatra), y desde esa perspectiva intuye, mientras realiza su propia introspección a partir de sus diarios, que siempre le ha faltado algo: comprensión, cariño. Se juntan así dos historias paralelas, la de Pablo, quien se resiste a reconocer a su hermana en los maniqueos juegos sexuales a los se entregaba en los últimos años, y la de Sara, la versión femenina de Abel, o de Caín, según se mire. El Alfa y el Omega, el Ying y el Yang. Porque la vida de Sara estará en los cuadernos que dejó escritos, pero la suya propia está en los de sus pacientes. Pablo no sólo va al encuentro de Sara en su entierro. Se dirige al de sus propios fantasmas. Huye de su pasado, o de su presente, y en el transcurso de una larga semana correrá a psicoanalizarse tal y como hace con sus pacientes. Sara, la dulce Sara, no se prostituye por placer ni dinero, lo hace por una de las razones más poderosas y antiguas: por venganza contra sí misma, contra el mundo, contra ese hermano por el que, se intuye, sentía algo más que afecto..., iniciando así el camino hacia su autodestrucción. Aunque narrada en dos planos paralelos, el de los dos hermanos, asistimos a una auténtica bajada a los infiernos de Pablo, incapaz de entender y explicarse cuanto le cuenta Sara en los diarios, y esto es, muy a su pesar, y a su condición de psiquiatra, lo que en principio debiera ayudar a entenderla.
Estamos a su vez ante la historia de una impostura, ya que Sara en su devastadora actitud no deja claro si su desenfreno sexual es producto de una patología (adicción al sexo, ninfomanía) o si verdaderamente se siente prostituta y como tal quiere actuar y morir. Incluso no queda claro si aquellos a quienes menciona en sus diarios, sus supuestos amantes, y todo cuanto en ellos se narra, no son más que una puesta en escena para el previsible desenlace. La falta está correctamente escrita, aunque resulta
inestable en algunos momentos (no se entiende muy bien la aparición de Amalia, la ex mujer, en las últimas páginas de la obra) y tiende a tambalearse porque su verosimilitud queda maltrecha a partir de su previsibilidad.
LUIS GARCÍA

Narrativa extranjera

ALMAS GRISES
Philippe Claudel
Trad. de J. A. Soriano Marco
Salamandra
Barcelona, 2005
224 págs., 11,50 €

Un asesinato cometido en un pequeño pueblo de la retaguardia francesa, en 1917, es la llave que abre el cofre de recuerdos de un testigo privilegiado de los hechos. Philippe Claudel (Nancy, 1962) se sirve de la voz de un policía para describir, en frases breves y muy expresivas, el funcionamiento oculto de un microcosmos provinciano, y lo hace con cruel despojamiento, pero también con una profunda compasión. El policía sin nombre de Claudel fija su mirada en un objeto o una persona y va ampliando su foco sin perder de vista jamás el drama que, a pocos kilómetros de ellos, se desarrolla en el campo de batalla, y que para los habitantes del pueblo parecía que “no acababa de formar parte de nuestro mundo. Pertenecía al del cinematógrafo”. Esta afirmación se encarga de desmentirla el desarrollo de los hechos, pues en última instancia cada una de las pequeñas tragedias, encadenadas como cerezas a lo largo de los años, que contempla y consigna en sus memorias el policía, guarda algún tipo de relación con la guerra. Y son dramas casi ocultos, subterráneos, en apariencia banales y dignos de esas “almas grises” del título, historias tristes y marchitas que la voz del policía resucita en su verdadera entidad a la luz de su mirada inteligente y piadosa.
Una vez más asistimos a la conversión en gran novela de lo que presenta en principio como trama negra. No se trata de una obra que trascienda un género, es que, simplemente, nos encontramos frente a una magnífica novela, una historia con vocación y resultados de novela global, un texto que apunta ciertos asuntos, desvela otros con lirismo desafectado, destapa capas de pura humanidad en carne viva y pone sobre el tapete los universales del sentimiento partiendo de figurillas desvalidas o prepotentes, de inocentes y de culpables, de almas grises a través de las que nos reformulamos el concepto del amor, de la culpa, de la violencia o de la belleza. En esta obra nada es gratuito y casi nada resulta ser lo que parecía; hasta la última página el autor, con mano firme, se encarga de conducirnos de descubrimiento en descubrimiento. Y lo que nos revela, a menudo oscuridad, fango y melancolía, no siempre es fácil de digerir.
En estas páginas Claudel pinta, con trazo suelto de impresionista, una colección de lienzos: mientras se suceden en ellos las estaciones se muestra que, en medio del barro y la grisura, “el mundo no es tan feo (...), a veces hay pequeños reflejos dorados, y (...) en el fondo la vida no es más que la búsqueda de esas migajas de oro”.
ANA SOUSA


EL OJO DEL GRILLO
James Sallis
Trad. de M. Porta i Arnau
Poliedro
Barceloa, 2004
296 págs., 18 €

El arranque de esta novela ya advierte sobre su contenido, sobre un desarrollo que avanza sobrenadando las claves de la vida. Tras la máscara de la novela negra más clásica, reforzada por la presencia de un detective negro y además escritor, se esconde una reflexión seria, despiadada y cruda sobre la existencia, como no podía ser de otra manera. Si en la mayoría de las muestras del género los personajes se desenvuelven descarnados y directos, más allá de sus motivaciones, de sus trayectorias o de sus naturalezas, representando el papel que les toca de detectives atormentados, mujeres fatales o delincuentes sin escrúpulos, James Sallis pervierte la economía formal en el desplume de un ser humano abocado a la desesperación, y lo muestra desnudo o incluso como un esqueleto pulido, preparado para el último baile. Y lo hace deambular por Nueva Orleáns, la más musical, decadente y húmeda, por una ciudad que quizá no vuelva, convirtiendo, sin pretenderlo, esta novela en un legado.
El protagonista es Lew Griffin, la paradoja del fracaso, un detective retirado al que le solicitan varias búsquedas a título personal, favores ineludibles a los que se enfrenta con el escepticismo del que no es capaz de encontrar a su propio hijo, blandiendo la cuchara de palo del herrero. También es un escritor en blanco, a pesar del color de su piel y a pesar de una narración que avanza en primera persona y que se va convirtiendo en el nuevo libro que es incapaz de escribir. La sombra del ciprés Bartleby plantado por Vila-Matas se alarga cuando reconoce que empezó “un relato que se componía de una serie de notas a pie de página para otro texto no divulgado”. Y finalmente es profesor, la única profesión que realmente profesa, la única actividad real y palpable frente a una investigación que no avanza o frente a un libro que no crece, sin embargo, una actividad que relega y que abandona por lo intangible, que condena a lagunas.
La prosa de Sallis es aparentemente muy diáfana y clara, pero en algún punto indeterminado se complica y nos complica, se enmaraña y nos enmaraña, se enreda y nos enreda. El autor es una araña vieja que teje con paciencia un texto interesante y pegajoso sobre el que se acorta la distancia de seguridad, en el que se pierde el pie y al que el lector cae trastabillado rodando sobre una escalera de peldaños afilados que se clavan en tronco y espalda. Al final del mismo se llega mareado y magullado, con esa sensación doble del noble boxeador, con el dolor de los golpes encajados y con la satisfacción del combate superado, deseando que la campana vuelva a sonar para regresar al ring y olvidarse de la toalla, perdida en algún rincón del vestuario.
CARLOS PUJALTE

DE VISITA
Maeve Brennan
Trad. de A. Nuño
Lumen
Barcelona, 2005
120 págs., 13.50 €

Maeve brennan da vida en esta su única novela a la joven Anastasia, una muchacha huérfana y extraviada, que regresa a su hogar dublinés. Un hogar que ahora encuentra convertido en un vestigio desolador y sometido al intransigente mando de la señora King, la abuela paterna de la joven. La ya vieja sirvienta Katharine y su abuela viven enclaustradas en el caserón familiar donde, con parsimonia, se enciende la lumbre en las habitaciones de los muertos. Se trata de un mundo poblado de fantasmas y lleno de rencor.
La memoria de ese hogar infantil, que como tal se hubo de constituir a través de la mirada inocente y ciega de una niña, se trenza pues con el descubrimiento de un presente agresivo que busca injustamente expiar las culpas que los muertos se llevaron a la tumba. Esta breve novela nos presenta, pues, la historia de un desencuentro, el de los padres de Anastasia, que, alienados por una familia excesivamente apegada a las convenciones y al falso catolicismo, vivieron y fallecieron igualmente abandonados. Brennan nos la explica a grandes trazos imbricando elipsis y breves evocaciones. El lector intuye a una madre débil y enloquecida que huye de un yugo impuesto por la tiranía de su suegra, una hija que va en su busca a París, un marido que, abandonado, muere solo en los brazos de su madre, y una muchacha solitaria que regresa en busca de amor tras el fallecimiento de su madre.
Estos acontecimientos, que percibimos espectralmente, inspiran por un lado, el rencor en los personajes que custodian la memoria del hijo muerto, y, por otro, la emotiva mirada de la joven que camina de nuevo por el jardín y por los senderos infantiles como si fueran ya la sombra de un sueño: “el hogar es un lugar de la mente. Cuando está vacío, vibra. Vibra con los recuerdos, rostros, lugares y épocas pasadas. Imágenes queridas se alzan indóciles y componen un espejo para la vacuidad”. Así, la historia de los amores contrariados, el de sus padres y, paralelamente, el que la señorita Killbride, última amiga de la familia, refiere a la protagonista, se convierten en el presente en aristas de una historia de renuncias, de culpas, de culpables, de promesas incumplidas y de redenciones inverosímiles.
La estancia de Anastasia en el hogar paterno es pues una simple visita y, si la existencia de ese “mundo rodeado de murallas” que es el hogar da sentido a la de ese otro “mundo rodeado de gente” que tiene la faz impersonal de la muchedumbre y que es reino de los paseantes, Anastasia, al fin, habrá de enfrentarse con horror a la negación de sí misma. La misma lluvia con que antaño se había despedido parece que le de la bienvenida a Dublín con una siniestra carcajada.
ALICIA SATORRAS PONS

Literatura catalana

L’AIGUAMORT A LA CIUTAT
Teresa Juvé
Cort
Barcelona, 2005
152 págs., 12 €

S’ha de posar una cosa darrere de cada paraula”. Esta cita de Pla es la que abre el último libro del mallorquín Antoni Palerm, una frase que condensa la poética de ambos narradores. Josep Pla i el quadern perdut es una novela corta a modo de dietario que evoca la etapa en la que Pla estuvo en Florencia como corrispondente, durante los días de la famosa Marcha sobre Roma, la ascensión al poder de Mussolini y el estallido fogoso de los futuristas. En ella Palerm retrata con un lirismo sencillo y entrañable a un Pla de veinticinco años que comienza a admirar la belleza de los artistas italianos y a leer a Dante y Maquiavelo.
A la manera de Pla, Palerm construye una ficción biográfica en la que mezcla dos niveles: por un lado, los hechos que hicieron historia en los años de juventud del escritor y, por el otro, sus quehaceres cotidianos, desconocidos para nosotros. Los capítulos, muy breves, van desde el 1 de octubre al 1 de noviembre y acaban con un epílogo del 3 de noviembre. Al igual que en El quadern gris, nos dejamos llevar por las fechas sin saber si son ciertas o no.
Palerm ha captado parte del personaje Pla a partir de una lectura atenta de sus obras y lo ha llevado a una edad muy temprana para mostrar su aspecto más íntimo y sus primeros paseos intelectuales. Nos lo muestra despertándose, comiendo, pensando, observando, enamorándose… Y también reaccionando frente a los acontecimientos que estaban cambiando Italia. Todo narrado desde una perspectiva nostálgica y, especialmente, de una manera inteligible, prudente, sin sobresaltos. Y es que la prosa de Palerm adopta el tono de la voz de Pla en todo el libro, incluso en los diálogos en italiano. Se trata de la búsqueda de una prosa justa y clara que encaja perfectamente con su objetivo y que, tanto en las descripciones como en las observaciones críticas del protagonista, se traduce en un estilo muy rápido, casi telegráfico.
Salvo algunos errores ortográficos, Josep Pla i el quadern perdut es un libro excelente, un auténtico regalo a los admiradores del escritor ampurdanés para que disfruten moviéndose por los límites de la realidad y la ficción.
Ester Pino Estivill

Poesía

POESÍA ESENCIAL
René Char
Trad. de Jorge Riechmann
Galaxia Gutenberg
Barcelona, 2005
608 págs., 22.90 €

La poesía de René Char (1907-1988) mantiene su inaugural vitalidad y estímulo ético. Sin duda la época más fecunda de su producción poética, tras abandonar el Surrealismo, trascurre entre 1938 y 1950. Durante la ocupación alemana de Francia, Char participó activamente en la Resistencia mientras escribía, discretamente, sus textos más significativos. No consisten en una épica del heroísmo y el sacrificio, habitual en muchos de sus coetáneos. Son textos, de una belleza fulgurante, donde la existencia y los sentimientos, más allá de situaciones dramáticas puntuales, se expresan mediante un acendrado y agudo lenguaje.
Esta edición agrupa tres de sus poemarios más importantes: Furor y Misterio, Los Matinales y Aromas cazadores. De ellos, a mi juicio, el que tiene mayor relevancia es Furor y misterio, especialmente por los poemas y aforismos de “Partición formal”, “Hojas de Hipnos”, “Los leales adversarios” y “El poema pulverizado”. Retirado Char en su Provenza natal, ajeno a los “falsos hechiceros” (los políticos oportunistas) y los vanos fastos culturales, seguirá consagrándose a “la paciencia de devolver a lo eterno el daño que nos hace” y clamando para que lo humano (su libertad, sobre todo) así lo sea. Estos son los propósitos que hallamos en Los matinales (1950). Hay en estos poemas un rastro de decepción por el naufragio de las expectativas sociales que se abrían en el periodo bélico, pero también un imperativo implícito: “¿Por qué rendirnos?”. En Aromas cazadores (1975) la poesía de Char se vuelve más críptica, aunque sigue celebrando, con renovadas esperanzas, el milagro de la vida. Aquí mito (Orión) y Cosmos (Naturaleza) se conjugan para dar significado al devenir humano.
No es fácil traducir estos poemarios. El juego de sinergias entre palabras con significación fuerte en francés que Char utiliza así como la asonancia interna de versos o de prosa poética, se pierden en gran medida en la traducción al español. De este modo la solaridad (“La lucidez es la herida más cercana al sol”) característica de Char se apantalla; la sagacidad inherente a sus aforismos puede parecer sentenciosa u oracular. La traducción de Jorge Riechmann (la editorial Icaria acaba de editar su poemario Ahí te quiero ver), en líneas generales es correcta, sin embargo incurre con frecuencia en desaciertos en la correspondencia de palabras y se toma licencias en las construcciones de frases que suelen desvirtuar el sentido original.
ALBERTO HERNANDO

EN OTRA PARTE
David Mayor
Pre-Textos
Valencia, 2005
75 págs., 11 €

En otra parte está escrito a la manera de un mapa de ruta, en el que se da cuenta del esforzado aprendizaje de la indiferencia. El personaje perfilado a lo largo de los 35 poemas de este libro, emprende una peregrinación en pos de otra versión de sí mismo, por lo que en su voz y en sus trazos hallamos un paradójico, a la vez que esencial, exhibicionismo. Mas este rasgo, que en una propuesta distinta podría ser impostura, aquí se mantiene en una especie de equilibrio al borde del abismo: todo el oficio y la vocación estética del autor hacen lo posible para que esta búsqueda no sea explícita. En otra parte establece así un alegato contra la linealidad y la imagen del poeta, en su acepción de yo ciudadano y persona pública.
Sin embargo, la poesía de David Mayor, siendo fiel a la voz que pretende construir, no hace aspavientos ni cae en reivindicaciones: recoge e incorpora, sutilmente, mesuradamente, las posibilidades abiertas por el debate que marcó la poesía española de la última década del siglo pasado. En su recorrido encontramos confesiones personales y referencias culturalistas (de Walter Benjamin a Ava Gardner), reflexiones metapoéticas (“Autour de ma chambre” o “Educación sentimental” ) y seudomanifiestos políticos (“Nacionalidad”), pero todo desde un realismo trascendido. Quizá la clave del lenguaje de David Mayor radique en su opacidad y apertura simultáneas, las que le permiten gran capacidad de sugerencia y amplitud temáticas, que el poeta emplea para construir un personaje de estirpe romántica, aunque totalmente consciente de sus maquillajes y fisuras.
Es por esto que En otra parte podría entenderse como una odisea anarquista sentimental, en la que, a pesar de los certeros juegos de seducción creados, todo viaje no es más que una peregrinación que prepara el regreso. Como en una procesión, con sus paradas obligatorias, los rituales externos, humos y demás parafernalia, no hacen sino prefigurar el punto de llegada, la conmoción estética, amatoria o finalmente religiosa.
Podría ser interesante sopesar cuánto de estas sensaciones se corresponden con el retrato generacional de quienes nacieron poco antes del fin del franquismo, y cuyo escepticismo ético o nihilismo vital ha alimentado a la sociedad de consumo. El primer libro de David Mayor nos demuestra que, en ningún caso, la caricatura se corresponde con la realidad: a pesar de los rasgos comunes, no hay una imagen que logre definir a toda una promoción, a una comunidad de individuos. Oponiéndose a las consignas uniformadoras del ligero fin de siglo, En otra parte –con su vaivén entre dos ciudades, sus disquisiciones entre el amor canalla y lo platónico, su desencantada militancia, su reivindicación populista y su aristocrática displicencia– registra la crónica de un deseo –inconcluso, necesariamente, pese al nombre o a un cuerpo concreto–, y es por lo tanto un bello ejercicio en esencia irracional, intransferible y doloroso.
MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA

Ensayo

ERROR HUMANO
Chuck Palahniuk
Trad. de Javier Calvo
Mondadori
Barcelona, 2005
254 págs. 17 €

Hasta qué punto la realidad supera la ficción? ¿Hasta qué punto lo cotidiano resulta más grotesco, triste, insólito que cualquier invención literaria? En Error Humano Chuck Palahniuk nos muestra cómo sus libros no son más que proyecciones de sus propias experiencias y que sus personajes recrean a gente que ha conocido. Error Humano es una compilación de su trabajo como periodista, pero sin abandonar el peculiar estilo con que se expresa en sus novelas: ingenioso, ágil.
¿Qué materiales componen este libro? Hombres que construyen castillos como hobby o cohetes espaciales caseros, festivales de cine porno, luchadores, casas encantadas, encuentros con personajes populares como Marilyn Manson y Juliette Lewis, los detalles del rodaje de El Club de la Lucha, su actuación como voluntario social, las misteriosas circunstancias del asesinato de su padre, así como la captura y juicio de su asesino… Todos estos hechos son reales y nos recuerdan de qué fuentes beben las ficciones de Palahniuk. En estos escritos nos revela sus trucos de escritor, descubre sus secretos personales, muestra cómo sus antecedentes familiares han forjado su carácter. Nos permite introducirnos en su mundo, deja que penetremos en la mansión fortificada de su
intimidad. En esta ocasión ya no estamos a merced del mundo novelesco que él controla, de los juegos con que manipula a los lectores. No, ahora nos hallamos frente a la realidad, a menudo más extraña que la fantasía. Ahora él es un personaje más. Se ha convertido, como él mismo se define, en un cuentacuentos de sus propias vivencias.
En esta era de información generalizada, donde lo más privado se vuelve público, nuestras vidas ya no constituyen simples hechos, sino que se convierten en material de un guión cinematográfico o de una novela. Ahora nuestras vidas son meras historias para contar a los demás. Un drama familiar real puede ser perfecto como teleserie los domingos por la tarde; la rutina en la oficina, la mejor telecomedia para la sobremesa; una entrañable relación sentimental, puede convertirse en una fascinante película romántica. Y al mismo tiempo, en ese círculo cerrado donde se intercambian los papeles entre realidad y ficción, se da la paradoja de que todas las cosas que Palahniuk se ha inventado para construir sus novelas empiezan a convertirse en reales.
VIOLETA HERNANDO


LA PALABRA DE BOHEMOTH

Ramon Campderrich
Editorial Trotta
Madrid, 2005
255 págs., 15 €

Detrás de todas las guerras y genocidios ha habido ideólogos, intelectuales, periodistas. Desde los que le dieron un marco teórico a los imperialismos español e inglés de la Edad Moderna hasta los locutores de Radio Televisión Libre des Milles Colines, desde los defensores del nacionalismo volkish que condujo a las masacres de armenios por parte de los turcos y de judíos y otras minorías por parte de los nazis, hasta los licenciados en la Sorbone que justificaron las purgas estalinistas de Camboya. En el mismo año en que se han difundido internacionalmente películas que ponen de manifiesto el vínculo entre violencia institucionalizada y pensamiento, como El hundimiento (artísticamente mediocre, ideológicamente sospechosa) u Hotel Ruanda (cinematográficamente efectiva, hollywoodiensemente honesta), aparece en nuestro idioma un libro impecable sobre Carl Schmitt, el pensador nazi.
El profesor de Filosofía del derecho de la Universidad de Barcelona Ramón Campderrich parte, como indica en el prólogo, de la convicción de que la obra schmittiana, que tan de moda está, ha sido leída sobre todo ahistóricamente, con una clara voluntad de exculpación. Como la de Heidegger, por otro lado. El examen en paralelo del contexto histórico-político y de los textos que produjo Schmitt entre 1919 y 1945, su etapa de madurez, demuestra, entre otras cosas, que defendió a ultranza el totalitarismo, que se opuso al proyecto universalista de la Sociedad de Naciones y que su concepción del espacio político alemán era racista. Es decir, que la sintonía con el nazismo es innegable. Es más, su evolución intelectual, aunque tuviera sus más y sus menos con el régimen oficial y aunque otros ideólogos más radicales consideraran tibias sus opiniones sobre el vínculo entre terruño y raza, responde a la voluntad de convertirse en el jurista por excelencia del III Reich. Su obra se puede leer, como sintetiza Campderrich, como la lucha contra las connotaciones simbólicas de tres topónimos: Weimar, Ginebra y Versalles.
Sistemáticamente disecciona el estudioso los títulos de Schmitt y descubre en ellos lagunas, maquillajes improvisados, pirotecnia retórica. Se pasó media vida adaptándose al medio para sobrevivir en él, y la otra mitad en una suerte de exilio interior en que reformuló sus ideas para que pudieran ser reutilizadas por la derecha de su país. Y del nuestro: fue un autor de cabecera de Manuel Fraga, el ex ministro gallego.
Los que escribimos públicamente a menudo olvidamos que cada palabra dicha cuenta. Y queda registrada. Leyendo este excelente trabajo sobre el pasado europeo no he podido evitar pensar en el adjetivo que el escritor y guionista Hernán Migoya le dedicó a Adolf Hitler en las páginas de esta misma revista. Honesto. Diecisiete millones de personas asesinadas. Hay peligro en las palabras. Schmitt dejó muchas escritas. El rigor de Campderrich nos permite ahora leerlas como se merecen.
JORGE CARRIÓN

La REIVINDICACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE GIORDANO BRUNO
Miguel Ángel Granada
Herder
Barcelona, 2005
284págs., 18,50 €

Uno de los aspectos más interesantes de la filosofía de Bruno es el contexto en que nace y se desarrolla: el momento en que la Filosofía intenta zafarse del dominio del Escolasticismo y la Teología medievales y recuperar su identidad, construida en un momento anterior al advenimiento del Cristianismo como marco conceptual imperante en la cultura occidental. Bruno no es el único en esa época que apuesta por la recuperación de la independencia funcional de la Filosofía y la restauración de su hegemonía en la pirámide del saber humano. Más aún, la pugna nunca quedó claramente resuelta, y las reivindicaciones filosóficas proliferaron a los largo de los dos siglos siguientes pues, aunque la Filosofía consiguió superar a la Teología en el terreno puramente especulativo y hasta en el terreno docente, por razones de orden político siguió bajo control de una burocracia enteramente influida por la Teología.
En el caso de Bruno, que es el protagonista de este nuevo análisis del profesor Granada, no se trata de una simple reivindicación del propio oficio, sino que, siéndolo, va mucho más allá de la práctica filosófica, considerada inútil y hasta peligrosa por muchos, incluso hoy. Aunque este libro pretende ser, claramente, un texto de referencia, de análisis histórico y conceptual (de hecho, se trata de una recopilación de colaboraciones y ponencias presentadas en congresos especializados), puede aparecer la tentación de leerlo en clave actual, pues la temática de la reivindicación de la Filosofía lleva meses en los periódicos y las pantallas televisivas. Incluso el tema de la rareza del filósofo puede considerarse en plena vigencia, no por el número de gente que se enrola en el estudio de esta disciplina, sino por la extrañeza que puede generar el personaje del filósofo inmerso en la sociedad. Bruno es un claro ejemplo de esta rareza esencial, que también encontramos en Sócrates y luego en Spinoza y que define al filósofo al margen de sus logros académicos.
Evidentemente, el libro de Granada va por muchos otros derroteros, dedicado a diseccionar los conflictos propios de la época de Bruno, pero no hay duda de que su lectura puede generar interrogantes incluso para pasado mañana. La pregunta sobre la utilidad de la Filosofía, la sospecha de unos, los más, de que no sirve para nada, y los menos, de que sirve para todo, es tan vieja como la Filosofía misma.
JOSEP PRADAS

Edición

EDITAR LA VIDA
Michael Korda
Trad. de F. González Téllez
Debate
Barcelona, 2005
384 págs., 21 €

El autor, director editorial de Simon & Schuster –una de las editoriales más prestigiosas de Estados Unidos– y autor de varios libros y artículos sobre edición, relata sus más de cuarenta años de experiencia profesional y las grandezas y miserias del mundo del libro, dando cuenta de las diferentes situaciones que se pueden dar en la relación editor-autor, basada en el talento, la vanidad y la complicidad intelectual.
Korda ingresó en el mundo de los libros a fines de los años cincuenta, preludio de los drásticos cambios que comenzaron en los primeros sesenta. Las editoriales, que habían sido durante tanto tiempo un enclave de nobles anglosajones de clase alta, se vieron sumidas en un proceso de fusiones que posteriormente dieron lugar a los grandes grupos editoriales (luego mediáticos, hoy multimediáticos) que hicieron que muchas grandes casas editoras comenzaran a cotizar en Bolsa, cambiando la concepción y la gestión de la cultura impresa.
Infinidad de anécdotas sobre sus inicios en esta profesión-oficio-hobby-pasión le dan al volumen un valor documental, delineando un fresco del negocio editorial desde fines de la década de 1950, cuando la mayoría de las editoriales eran dirigidas por sus socios fundadores y, muchas de ellas, por una sola familia. Dice Korda: “A fin de cuentas, editar libros es una profesión, no como publicar, que se asemeja más a un negocio. Alguien que publica libros, sin importar cuan bueno sea, es un hombre de negocios, pero alguien que edita libros tiene una profesión…”.
Nos relata su experiencia sobre cómo se hacen los libros, cómo se fabrica un best seller con ayuda de la televisión, cómo han sido sus relaciones con destacados agentes literarios y con la prensa especializada, y su trato con autores como Tennessee Williams, Graham Greene, Henry Kissinger, Richard Nixon, Jacqueline Susann, Ronald Reagan, Harold Robbins o Joan Crawford.
Un recorrido fundamental por la industria del libro norteamericano y sus principales protagonistas, a través de una genealogía que permite rastrear la evolución desde los pequeños editores de la posguerra hasta los grandes grupos editoriales que hoy dominan el mercado; desde autores leales a su editorial durante décadas y editores que se jubilaban en el mismo sello que les dio el primer empleo hasta el actual frenesí de editoriales que cambian de manos a cada momento o autores que migran de sello cada vez que publican un nuevo libro.
JULIÁN CHAPPA

Literatura infatil

EL ÁRBOL DE LA VIDA
Peter Sis (Texto e ilustraciones)
RqueR
Barcelona, 2004
45 págs., 18 €

La mejor manera de leer este libro es con la abuelita. Ella, de toda la familia, es la única que no tendrá reparo en sacar la lupa para observar los numerosos y sugestivos detalles que Sís ha elaborado con su puntillismo característico y su amor por un dibujo de corte clásico pero con destellos de modernidad. La cosa comienza ya en las guardas, cada una diferente, qué detalle, rebosantes de cuadraditos con retratos de científicos, e imágenes cargadas de símbolos. La abuelita seguro que puede comenzar a explicarlas. Peter Sís es un creador total que lleva adelante desde hace escasos años un proyecto singular: divulgar la vida de científicos. El primero fue Galileo (Lumen, 2000) y ahora le toca a Darwin.
No hay que olvidar que Darwin está prohibido en algunas escuelas del país donde vive Sís, de manera que su intención, aunque el libro haya sido premiado en Europa con el Bologna Ragazzi 2004, tal vez sea convertirse en un maldito y un prohibido en algunas bibliotecas y escuelas. Muchos lectores, sin embargo, celebramos la creatividad de este artista que, por si fuera poco, maneja con soltura recursos complicados, como el de la tipografía. De ella se sirve para marcar diferentes voces: la de la historia oficial, la de la vida pública, privada y secreta, la del propio narrador, la de los documentos históricos, y la correspondencia, y estudios de Darwin. El conjunto es un magnético libro que actualiza un maltratado género para niños y consigue fascinar por las vidas de aventureros y científicos.
Como muchos sabrán, Darwin era incapaz para el dibujo, así que Sís ha tomado sus afilados lápices para recrear lo que sería un cuaderno de naturalista, eso sí, con color y cuidados diseño y composición que lo modernizan para que un joven lector de hoy en día sienta latir en él esa vocación que las enseñanzas oficiales parecen empeñadas en sofocar. El único problema a que nos enfrentamos es no tener abuelita. Tocará ir corriendo a la óptica para buscar la lupa.
ANA GARRALÓN

Colecciones


Arte
SÍMBOLOS, PROTAGONISTAS E HISTORIA
DE LA IGLESIA

Rosa Giorgi
Trad. de José Ramón Monreal
Electa, 2005
383 págs., 23,90 €

GRANDES DINASTÍAS Y SÍMBOLOS DEL PODER
Paola Rapelli
Trad. de Juan Vivanco
Electa, 2005
381 págs., 23,90 €

Los dos nuevos títulos de la colección “Diccionarios del arte” de editorial Electa nos ofrecen un recorrido por la historia de la representación pictórica del poder religioso y secular en Occidente. En Grandes dinastías y símbolos del poder Paola Rapelli nos ofrece una cuidada selección de imágenes y análisis históricos acerca de aquellos personajes ilustres que dominaron Europa desde la Antig¸edad hasta mediados del siglo xvi, haciendo especial hincapié en la figura de Napoleón. Símbolos, protagonistas e historia de la Iglesia se centra, en cambio, en el poder ejercido por el Cristianismo en sus distintas manifestaciones, estudiando órdenes, líderes, herejes, así como todas aquellas características que permiten reconocerlos en los cuadros. Dos piezas de gran ayuda para no perderse nada de lo que los poderosos quisieron eternizar.

 

Historia
LA BATALLA DE ROMA. LOS NAZIS, LOS ALIADOS, LOS PARTISANOS Y EL PAPA
Robert Katz
Trad. de Javier Escobar y Eva Zimerman
Turner, 2005
500 págs., 23 €

LA CONSPIRACIÓN DE LA PÓLVORA. CATOLICISMO Y TERROR E LA EUROPA DEL SIGLO XVII
Antonia Fraser
Trad. de Mirta Rosenberg
Turner, 2005
429 págs., 20 €

Mediante una exhaustiva labor de documentación, Robert Katz y Antonia Fraser remueven archivos enterrados y recuperan testigos anónimos para contribuir al diseño siempre polémico de lo que conocemos como historia de los conflictos bélicos.
Por un lado Katz revela las intrigas que se
desarrollaron en ambos bandos durante la trágica Batalla de Roma, en la Segunda Guerra Mundial, con un retrato especialmente venenoso de la figura de Pío xii.
Por otro lado, Antonia Fraser, autora del best seller Las seis mujeres de Enrique viii, destapa, con un cautivante estilo literario, las tramas ocultas tras el intento terrorista católico de volar el Parlamento y derrocar al protestante Jacobo I, en el año 1605. Dos voces se escapan del silencio para revelarnos la historia que nunca nos contaron.

Novedades
CINEMA TODAY

Edward Buscombe
Phaidon, 2005
512 págs., 69,95 €

THE BOOK. A HISTORY OF THE BIBLE
Cristopher de Hamel
Phaidon 2005
352 págs., 38,59 €

La editorial Phaidon nos ofrece esta vez dos grandes trabajos enciclopédicos, uno para bibliófilos, otro para cinéfilos.
En Cinema Today, Edward Buscombe, académico y reconocida autoridad en películas del género western, hace un recorrido exhaustivo por la historia y la industria del cine de los últimos 30 años, analizando géneros, directores y centros de producción mundial, y compaginándolos con imágenes de planos míticos.
Por su parte, en The book. A History of the bible Cristopher de Hamel persigue con rigor científico los rastros del Gran Libro, estudiando sus distintas versiones, traducciones e interpretaciones a lo largo de los siglos y las tierras, siempre dejando al margen cuestiones de teología personal. También en este caso las ilustraciones son un placer que acompaña la lectura.


 
     
   
 
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